1. A la primera clase pertenecen quienes hablan sobre la perdición, la destrucción final, la aniquilación, quienes inyectan temor en el corazón de la gente y usan ese temor para controlarla y explotarla. Estas personas pueden ser encontradas por todas partes: hablan del desplazamiento del eje de la Tierra, de inundaciones y terremotos, y de las numerosas enfermedades que supuestamente van a terminar con la Humanidad.

Algunas de estas personas son falsos profetas. Otras son pesimistas. Algunas tienen intereses ocultos detrás de sus palabras. Esparcen veneno, y este veneno afecta tu sistema nervioso y tu corazón, y quiebra las alas de tu alma.

2. A la segunda clase de personas pertenecen quienes lo ven todo color de rosa, y todo es bellísimo y dulce. Para ellas todo es hermoso y está perfectamente bien. Están satisfechas con la vida. No importa lo que ocurra, se sienten seguras, contentas y felices, y duermen bajo el manto de su actitud bonachona hasta que llega la marea y las lanza al océano. Uno de mis Instructores solía decir que esas personas entran en el infierno mientras duermen.

Tales personas permiten que el mal esparza sus raíces y se ramifique tanto que la gente de buena voluntad es incapaz de luchar contra ello y detener su crecimiento. Porque son bonachonas, estimulan indirectamente este tipo de actividades que eventualmente llevan a la gente hacia la destrucción.

Tales personas no sólo son necios optimistas sino también cobardes, que se ocultan detrás de sus intereses egoístas y dejan que el mal crezca alrededor de ellas.

3. A la tercera clase de personas pertenecen quienes ven el peligro, la corrupción, la contaminación y el mal del totalitarismo y toman una acción consciente para impedir que se expanda, sin pesimismo, pero con un encendido optimismo. Ven claramente la situación. Ven las dificultades y los obstáculos que existen en el sendero. Ven el creciente poder del mal, pero nunca pierden su esperanza por la victoria sobre el mal.

Saben por experiencia que la oportunidad de progresar llega cuando hay crisis y obstáculos, contra los cuales el hombre camina con esperanza y determinación para obtener la victoria. Este tercer tipo de personas pertenece a la raza de los héroes. Saben que, en momentos inesperados, la ayuda les llega y que, en el borde del abismo, la mano las toca. Sienten que todos los acontecimientos que se producen en la Tierra son vigilados por las Fuerzas Superiores. Saben que existen recursos superiores de energía que, en momentos inesperados, llegan para rescatarlas.»

-Torkom Saraydarian