Lejos de las armas y los ejércitos, Jesús desató una de las revoluciones más radicales y peligrosas de la antigüedad a través de sus palabras y acciones. Analicemos el contexto histórico del siglo I para entender por qué su mensaje desafió por igual al poderoso Imperio Romano y a las élites religiosas del Judaísmo de su época. Descubrámoslo.