¿Y si el personaje que aparece sentado a la derecha de Jehová en el Salmo 110 no fuera Jesús? ¿Y si esta identificación, tan arraigada en el cristianismo, nos hubiera impedido examinar una pregunta mucho más antigua: quién era realmente ese misterioso personaje al que el propio texto hebreo llama Adoni, «mi señor»? ¡Descubrámoslo!